Crowdsourcing o cómo hacer que los profesionales acudan a ti

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Estamos acostumbrados a que cuando necesitamos los servicios de un profesional lo que hacemos es buscarlo. Pero, ¿qué te parecería si fuera el profesional quién te buscara a ti? Algo así es lo que sucede actualmente con los portales para buscar empresas de reformas, pero ¿y a nivel empresas?

Muchas pequeñas empresas necesitan servicios ocasionales de profesionales a los que no pueden tener en nómina. Por ejemplo, un profesional que les diseñe un logotipo o uno que se encargue de realizar una pequeña campaña de promoción.

Aunque el crowdsourcing en Españano es todavía algo muy común, cada vez empieza a verse como una opción a la hora de externalizar un servicio, que además proporciona muchas ventajas.

Qué sean ellos los que hagan su oferta

En lugar de que seas tú como empresario quién tenga que buscar a los profesionales para solicitar precios para un trabajo, lo que se hace en el crowdsourcing es publicar una oferta. Para esto se suelen utilizar portales especializados.

Tras ver la oferta los diferentes profesionales que estén interesados pueden enviar su proyecto y su presupuesto para que se valore. Así, solo hay que realizar un proceso de selección y la empresa se ahorra tener que realizar la búsqueda de profesionales.

Se ahorra también contactar con gente que puede no estar interesada en absoluto o que no tiene la formación para realizar el trabajo que se quiere llevar a cabo. El tiempo es oro y de este modo ni la empresa ni los profesionales pierden tiempo en algo que no les interesa.

No olvides que tiene límites

No hay que olvidarse que el crowdsourcing tiene límites. Algunas empresas han llegado a exigir a los profesionales que envíen un trabajo realizado (por ejemplo un logotipo) de manera totalmente gratuita.

Esto, lógicamente, no interesa al profesional que habrá trabajado durante horas y más horas para que al final no se le pague por el trabajo. Incluso se han dado casos de empresas que pretendían quedarse con los derechos de los trabajos que competían para conseguir el contrato.

La ética es fundamental para que esto funcione. Ni la empresa puede tratar de conseguir trabajos gratis ni el profesional auténtico debe de consentir estas prácticas. Las convocatorias deben de solicitar exclusivamente presupuesto y ejemplos de otros trabajos realizados, pero nunca un proyecto completo que no se pagará si no es el elegido.